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22.05.2018

Recién llegado a la provincia de Salamanca.

Quería cerrar Extremadura sin dar una oportunidad más. No lo he pasado bien, se me ha hecho tremendamente monótona. Otras veces me gustó más, pero ésta me voy con el coco vacío, sin casi material y algo decepcionado.

No sé en qué pueblo estoy y, en realidad, me trae sin cuidado, porque no quiero estar en ningún lugar. He llegado después de un error que me ha llevado a bajar muchos kilómetros y ahora no quiero continuar. Bebería agua y dormiría hasta mañana, pero me voy a hacer un té.

El trío vuelve a aparecer en escena con aires de suficiencia. Con tanta perdida y desvíos de la ruta he coincidido con ellos varias veces a lolargo de la jornada. Yo creo que mañana es el día de avanzar mucho, tengo que pasar Salamanca y continuar algo más lejos, cambiar de aires y de gente.

Hoy el idiota es italiano, y el tipo majo un alemán, de nombre Manuel, que se alimenta de hierbas que encuentra por el campo y de arroz. Hablamos mucho, mitad en inglés y mitad en castellano.

Hoy duerno al raso, sobre la alfombra de hierba de la entrada del albergue. No tengo ganas de aguantar ronquidos.

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Publicado en Notas

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