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Sámsara
Óleo sobre tabla. 100×50 cm

[ dom may 23 10:22:59 CEST 2004 ]

Los cuadros suelen comenzar de forma muy percusiva. Los primeros golpes a la pieza, el reblandecimiento de las carnes, a ritmo de guitarras eléctricas, como espasmos, exageradamente distorsionadas, graves, cíclicas, repetitivas, frenéticas. Tres o cuatro horas, tiempo suficiente para frotar bien por todos los rincones del alma, lugar apropiado para depositar sin demasiado cuidado un difuso vómito.

Have Ibrain today?
Técnica mixta sobre tabla. 100×100 cm

Después descanso un día, dos quizá. Que la materia tome presencia y forma y dialogue con las masas de alrededor. Se establecen nuevas líneas de fuga, puertas abiertas entre obra y autor por un tiempo indeterminado. El campo de batalla permanece mientras aún haya un guerrero en pie, mientras quede un honor sin limpiar la batalla seguirá siendo un hervidero.

Es posible que haya que apartarse de ese camino durante un tiempo para observar, desde las sombras la pintura mental. Rellena el hueco con otro elemento. Une los lados de las celdas del infinito enrejado de hilos de comunicación, aunque sea informe y deforme.

Lo industrial, las voces suaves pero desgarradas que luchan por sobrevivir entre tanto decibelio distorsionado, desarmonizado, desgarrado por el dolor de historias de sangre. Lo que empieza despacio acaba orbitando alrededor de mí, las drogas para desayunar … y el sudor. Lágrimas y luchas y, al fin, el sonido de los lentos arpegios amaderados de una guitarra.

Carla, princesa, en su castillo
Óleo sobre tabla. 200×100 cm

Surgen las ideas revoloteando por todos lados, con la sensibilidad de la carne sin piel, mordiente. Flashes, lijas y trapos. El vino que desciende por las gargantas, películas y libros, escribir más y mirar para ver, estudiar y presentarlo al mundo. Primeros resultados; hablar, hablar y hablar, diálogos descolocados, automáticos. Avalancha de ideas en ráfagas saladas con aire de atardecer de verano tropical o con el frío gris del invierno en un ático descubierto a tres vientos.

Rage Against The Machine, Deftones, la de los años 60 y 70, mi niñez y el punk. ¡Péinate!

Las escalas del bajo que se deslizan sinuosas y tiñen todo el ambiente con armónicos misteriosos, aéreos, metálicos. Reverberancias en el fondo de un túnel oscuro. ¡Limpia todo!

Fuga #7
Óleo sobre tabla. 100×100 cm

Luz … el blanco aparece, los amarillos y las texturas se definen, la pintura penetra por las marcas en la superficie trazando caminos, a veces deprisa y otras no, cubriendo toda la superficie, dejando su sabor, su olor y su esencia.

Frotar, descubrir, desvelar, remacar, incidir, explicar, detallar. Trabajar con los mensajes a diferente nivel, otra capa de abstracción, lenguaje diferente y armonías diferentes, otro sonido. Literatura a ritmo de rock, hallazgos a golpes de caja, focos de colores, strobes y hielo seco, cantar al mínimo volumen en tono amenazante. Flangers & WahWahs

Espiral cuadrada de risa enferma de lisergia. Mirar el techo desde el suelo. Manchas en el techo que son nubes impresas … y a la vez reir, y a la vez llorar.

Ma belle noiseuse
Óleo sobre tabla. 100×50 cm

Invitas a la noche y la vistes de andrógino porque nadie la ve y a ella no sólo no le importa sino que lo agradece. Cuando todo es posible y de cualquier rincón puede surgir algo, ese momento que quizá no existe.

Cuando el más leve sonido, apenas imperceptible, se convierte en mensaje, jazz y zumbido de moscas en los focos del estudio. Más noches de verano. Cerveza, mucha cerveza y tabaco que cambia de manos. El humo desvanece el color de las cosas, simplifica las formas y difumina las luces. Olor fuerte a humanidad … y a lo más bajo de ella.

Madrugada vestida de violeta y cobalto, frescura desvanecida con el movimiento creciente. Últimos detalles con pincel más fino, redibujar líneas que aparecen y desaparecen, que definen y a menudo ocultan y juegan con la gracia de quien las dibujó. La textura con la apariencia de otra pesonalidad.

Fuga #1 (rizoma)
Técnica mixta sobre tabla. 100×100 cm

Discurso organizado y razonado de una noche sin definición absoluta en nada, con ideas turbias, manoseado y en algunos lugares relamido, que es lo que le ocurre al mapa cuando tiene que soportar el escozor de los roces del tiempo. Cicatrices de su historia. Discurso acallado cada mañana, y cada noche y cada mañana … y así siempre, como un libro con la paginación desordenada y caótica.

corté la garganta del gallo que quiso cantar alboradas para celebrar que la noche se estaba muriendo …

Y así, día a día, entre murmullos de dolor y desesperación, entre estridencia y mediocridad, vas sobreviviendo, siempre como puedes. Ya no puedes decir qué quieres tener a tu lado [siempre|nunca] porque ya no sabes ni para qué sirven los adverbios.

Ni importa.

Texto original del catálogo de la exposición.

Contrato para siempre
Técnica mixta sobre tabla. 100×100 cm
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