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Ruta de los castillos

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Día 1 / Huesca – Santa Eulalia

Paso por pueblos insignificantes.
En Loarre, café. Camarero se despide con un beso lanzado al aire.
En Ayerbe dejo atrás el tráfico, carretera local semiabandonada dejando a la derecha los Mallos.
Cruzo el Gállego por puente de hierro precioso y subo a Santa Eulalia. Gritos de niños jugando en la orilla.
Duermo en almendral abandonado. Noche tranquila hasta las 5, cuando cae la rosada. A partir de ahí, frío.

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Día 2 / Santa Eulalia / Biel

Desayuno café y magdalenas en bar del pueblo con la gente.
Me advierten del puerto que viene. No tengo miedo.
Pensé que serían 8 km y al final son 13.
Llego a Fuencalderas roto. Descanso y almuerzo bolsa de patatas, no hay nada mejor.
Perros alrededor de mí.
6 km de subeybaja duro hasta Biel.
Charla con motoristas, uno me conoce de lo de Alberuela. Sorpresas en la carretera.
Me planteo dormir en albergue, pero son 12 euros, mucho para una noche. Al final el alguacil me abre la puerta de la antigua harinera. Hoy duermo seco y en suelo de madera.

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Día 3 / Biel – Uncastillo

Salida con alguna subida sinuosa, continúa el asfalto muy rugoso.
Después la carretera desciende levemente.
Pueblo precioso, completamente medieval, no sólo el casco antiguo. Ermitas, Iglesias, judería, suelos empedrados y cientos de rincones con verdadero sabor.
Paso la tarde con Iván y su novia, Estíbaliz. La rata duerme bajo techo tranquilamente, yo en una casa en obras abandonada.
Buena noche.
Croquetas.

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Día 4 / Uncastillo – Erla

Desayuno con los chicos y parto a media mañana.
Carretera lisa, ya conocida desde Ejea de los Caballeros.
Paso Layana, Sádaba, Biota hasta Ejea. Como spaghetti antes de llegar, cocino en antiguo puesto de la Cruz Roja.
Después, dirección Erla por ese llano falso que se hace tan pesado. La idea es terminar al día siguiente en casa.
Duermo donde siempre, muy tranquilo a pesar de la visita inesperada de un tipo con un perro.

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Día 5 / Erla – Valpalmas

Desayuno café y una torta de aceite con mis últimos 5 euros. No me importa gastarlos porque hoy pretendo llegar a casa.
Salgo del pueblo y tomo la A124 para dirigirme a Gurrea de Gállego por una carretera llena de tráfico.
En Las Pedrosas decido desviarme hacia Piedratajada y Valpalmas, que era el plan inicial desechado. Precioso paisaje, sencillo, limpio y verde por un terreno ondulado.
Alguna foto por el camino y llego al silo de Piedratajada.
Intento rellenar agua, pero el bar está cerrado y la fuente no funciona.
De camino a Valpalmas, me entretengo en Los Aguarales. Dos conversaciones.
Llego a Valpalmas a la hora de comer.
El del bar, Pedro, me sugiere el colegio para dormir, me dice que vino un holandés con un perro y pasó varios días allí.
El alcalde no duda y me deja las llaves.
Como spaghetti que cocino en el patio de recreo.
Paseo por el pueblo aprovechando la tarde cálida.
Pienso, no hago fotos, camino y fumo un par de cigarros.
Por la tarde-noche Pedro me invita a un té y me regala tres trozos de una tortilla de patatas horrible, pero me sabe riquísima porque me la ha regalado con su mejor intención.
Yo pienso en la gente de buen fondo que siempre va con la verdad por delante.
Me voy al cole a dormir.

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Día 6 / Valpalmas – Ayerbe – Huesca

Desayuno y salgo temprano, niebla leve que embellece la luz.
Terreno variado, bonito, tranquilo que voyy descubriendo mientras veo levantarse el sol y despertar los colores del campo.
En Ayerbe saco dinero pagando una comisión de 3 euros (malditos bancos). Encuentro un lugar para desayunar un par de tostadas y un café. Todo lo demás, cerrado.
Carretera cómoda, rápida y con muy buen arcén hasta el final.
Me planto en Huesca en sólo 44 minutos a pesar de parar varias veces para tomar fotos en pueblos como Quinzano, que llevo persiguiendo desde hace años.

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Publicado en Slow Driving Aragón

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