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17.04.2018

Pensaba que Chaves era más pequeño.

Me gusta su casco antiguo con fachadas típicas, me encanta tanta puerta fotogénica y ese empedrado que, ya me han comentado, voy a encontrar en todos los pueblos por los que pase.

La primera en la frente: no entiendo ni papa de lo que me dicen y dependo de que ellos quieran entenderme, pero parece que eso no va a ser un problema según lo que he podido ver en estas primeras horas. También es verdad que aún estoy en la frontera y ahí todo es más sencillo, muchos hablan algo parecido al castellano y hacen un buen esfuerzo por entenderme.

Salgo a cenar. Bocadillo de “presunto” y queso que estaba de miedo y una Coca Cola. 4€ y poco, lo mismito que en España. El pan, aquí, es pan de verdad, no la mierda que como habitualmente.

Entro en el cuchitril que me han cedido en la pensión, que está de reforma y, por tanto, cerrada. Uno que trabaja aquí se ha enrollado y me ha solucionado la noche. También me ha buscado un lugar para guardar la bici. A pesar de que me dice que está segura, la he candado y he subido todo el equipaje a la habitación.

El edificio es antiguo, un poco angosto, pero tiene encanto, sobre todo si uno consigue imaginar cómo quedará cuando termine la reforma. La calle no parece muy movida y espero tener una noche tranquila.

Buenas noches.

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Publicado en Notas

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