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El Camino del Cid es una ruta histórico-literaria que cruza España de norte a sudeste sobre los pasos del Cid Campeador, noble militar castellano del siglo XI que fue protagonista de numerosos hechos de la historia de España.

La ruta comienza en Vivar del Cid, diez kilómetros al norte de Burgos, y pasa por las provincias de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante. Por exigencias del guión, yo añadí Huesca, lugar del que partí para dirigirme a Burgos, y en el que terminé al llegar a Calatayud.

Para ambientarme durante la ruta he utilizado varios textos publicados tanto en formato digital como en formato físico y otros estudios que aparecen en la bibliografía:

  1. “Sidi”, la novela histórica de Arturo Pérez Reverte 1
  2. La versión íntegra y actualizada en PDF de Alberto Montaner Frutos, catedrático de la Universidad de Zaragoza y el mayor especialista del mundo sobre el “Cantar de Mio Cid”.
  3. “Cantar de Mio Cid” de la Editorial Castalia 2.

El Camino del Cid está lleno de referencias históricas que obligarían a dedicarle muchísimo tiempo a este viaje y una gran cantidad de lecturas y entrevistas. Por esa razón he considerado tomarlo como un simple acercamiento a la historia y la mitología de su figura para decidir, una vez terminado, si es necesario repetirlo en más ocasiones. En esta primera sólo quise centrarme en la carretera, en el viaje, y aderezarlo con pequeños detalles que motivasen el acercamiento a lugares y pasajes de la historia. Como digo, el tiempo decidirá si quiero o no volver sobre mis pasos.

¿Quién era el Cid?

Rodrigo Díaz, nacido en Vivar, Burgos, hacia el año 1048, fue un líder militar castellano que llegó a dominar el Levante de la Península Ibérica, estableciendo un señorío independiente cinco años antes de su muerte.

Aunque siempre fiel al rey castellano, luchó indistintamente a favor de quien le pagase por ello, ya fuese cristiano o musulmán, para mantenerse a sí mismo y a su mesnada. Aunque algunos historiadores le han tratado como mercenario, Rodrigo era, realmente, un soldado profesional comprometido con quien le pagase, y de ese modo se ganó el respeto y el rechazo de los diferentes reyes de la época.

Siendo experto en batallas campales, fue conocido como El Campeador, Campidoctor o, simplemente, Cid, apelativo que deriva del árabe Sidi y significa Señor. El tratamiento de Cid, relativamente habitual en la época, se le aplicó después de haber luchado junto con el rey de la Taifa de Zaragoza, y la denominación Cid Campeador data de un siglo después de su muerte.

No está del todo claro si Rodrigo Díaz perteneció a la nobleza por nacimiento, siendo considerado por historiadores, como Menéndez Pidal, como un infanzón que, tras luchar contra poderosos terratenientes leoneses fue ascendiendo hasta lograr emparentarse con la realeza. Su padre, Diego Laínez, descendía de los poderosos reyes de León, y su madre, con apellido Rodríguez, podría haberse llamado María, Sancha o Teresa y descendía de Rodrigo Álvarez, que pertenecía a un alto linaje de la nobleza castellana. Su genealogía, por tanto no está del todo clara y no existen datos que la puedan corroborar, así que se basa en suposiciones de estudiosos y biógrafos cuyas teorías han contribuido a crear el mito de un Cid que asciende en categoría desde una baja nobleza gracias a sus capacidades guerreras y su valor en la batalla.

La mitología popular del Cid puede discutirse con argumentación histórica documentada: Rodrigo Díaz de Vivar era un soldado profesional que, pese a haber tenido sus tiras y aflojas con el rey castellano Alfonso VI y su corte, los cuales le llevaron al destierro, se mantuvo fiel a él sin dejar de servir a todo aquel Señor que le pagase para mantenerse él y sus tropas.

Un mercenario, un soldado de fortuna o como se le quiera llamar, realmente no tuvo como prioridad la unidad de España ni la lucha contra los invasores musulmanes, a quienes sirvió contra enemigos cristianos cuando fue necesario.

“Qué buen vasallo sería, si tuviera buen señor”. Así relata el cantar en su verso vigésimo la lealtad que Rodrigo Díaz de Vivar le profería al Reino de Castilla y León a pesar de haber sido calumniado y desterrado por su rey dos veces 3.

El Cantar de Mio Cid

El Cantar de Mio Cid 4 es un cantar de gesta anónimo que relata hazañas heroicas inspiradas libremente en los últimos años de la vida del caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar “El Campeador”. La versión conservada fue compuesta, según la mayoría de la crítica actual, alrededor del año 1200, más de un siglo después de la muerte de Rodrigo Díaz.

Se trata de la primera obra poética extensa de la literatura española y el único cantar épico castellano conservado casi completo; sólo se han perdido la primera hoja del original y otras dos en el interior del códice, aunque el contenido de las lagunas existentes puede ser deducido de las prosificaciones cronísticas, en especial de la Crónica de veinte reyes. Además del Cantar de Mio Cid, los otros tres textos de su género que han perdurado son: “Las Mocedades de Rodrigo” (1360), con 1700 versos, “El Cantar de Roncesvalles” (1270), del que se conserva un fragmento de unos 100 versos y una corta inscripción de un templo románico, conocida como “Epitafio épico del Cid” y que data, aproximadamente, del año 1400.

La relevancia del Cantar no se limita a lo literario sino que da inicio a toda una disciplina intelectual: la filología como ciencia moderna en España a finales del siglo XIX, que nace con el estudio de este poema por parte de Ramón Menéndez Pidal y su decisión de aplicar por primera vez a este texto el método histórico-crítico, la más potente herramienta de la filología de su época, inaugurando así los estudios filológicos españoles.

El poema consta de 3735 versos de extensión variable (anisosilábicos), aunque predominan los de catorce a dieciséis sílabas métricas, divididos en dos hemistiquios separados por cesura. La longitud de cada hemistiquio es normalmente de tres a once sílabas, y se considera unidad mínima de la prosodia del Cantar. Sus versos no se agrupan en estrofas, sino en tiradas compuestas por una serie sin número fijo de versos con una sola y misma rima asonante.

Se desconoce su título original, aunque probablemente se llamaría «gesta» o «cantar», términos con los que el autor describe la obra en los versos 1085 (“Aquí compieça la gesta de mio Çid el de Bivar”, comienzo del segundo cantar) y 2276 (“las coplas deste cantar aquís van acabando”, casi al fin del segundo), respectivamente.

El autor

La investigadora Dolores Oliver Pérez, profesora de la Universidad de Valladolid, en su trabajo “El Cantar de Mío Cid: génesis y autoría árabe” 5, afirma que el autor fue Abu l-Walid al Waqqashi, poeta y jurista árabe que la escribió en 1095 6. Sin embargo, pese a que “Oliver Pérez […] ha llegado a la conclusión de que el Cantar de Mío Cid es un poema de propaganda política, compuesto por Abu l-Walid al Waqqashi, en la corte de Rodrigo y que se empieza a recitar en árabe y en lengua romance en Valencia en el año 1095”, no hay certeza acerca del verdadero autor de la obra.

Lo que sí se sabe es que fue compuesto por “un autor culto, un letrado que debió trabajar para alguna cancillería o al menos como notario de algún noble o monasterio, puesto que conoce el lenguaje jurídico y administrativo con precisión técnica, y que domina varios registros, entre ellos, claro está, el estilo propio de los cantares de gesta medievales” (WIKIPEDIA 7), y que fue Per Abbat —probablemente Pedro Abad—, un copista quien lo tradujo basándose en un texto del 1140. Para Colin Smith, el texto que se encuentra en la Biblioteca Nacional, está compuesto por un conocedor de la poesía épica francesa, y Per Abbat lo era. Sin embargo, posteriormente corrigió sus tesis reconociendo que éste era tan sólo un copista.

“toda una serie de circunstancias históricas y sociales llevan a los investigadores actualmente a la conclusión de que hay un único autor, que compuso el Cantar de mio Cid entre fines del siglo XII y principios del siglo XIII, (de 1195 a 1207) que podría conocer la zona aledaña a Burgos, la Alcarria y la del valle del Jalón, culto, y con profundos conocimientos jurídicos, posiblemente notario o letrado.” (WIKIPEDIA 8)

La ruta

mapa

En este primer viaje he querido simplificar el diseño y he ceñido mis pedaladas a los tramos temáticos que propone el magnífico trabajo realizado por el Consorcio del Camino del Cid. Como viajo por carretera, mi ruta ha recorrido los 2.000 kilómetros propuestos por ellos. Sin embargo, como dije al principio, no descarto nuevos viajes en el futuro para visitar otros enclaves y ampliar datos o interpretaciones de los hechos que en este tiempo he ido conociendo.

Ruta del destierro

Inicio : Vivar del Cid
Final : Atienza
Kilómetros : 360
Provincias : Burgos, Soria, Guadalajara

Tierras de frontera

Inicio : Atienza
Final : Calatayud
Kilómetros : 258
Provincias : Guadalajara, Soria, Zaragoza

Ramal de Alvar Fáñez

Inicio : Castejón de Henares
Final : Guadalajara
Kilómetros : 64
Provincias : Guadalajara

Ruta de las Tres Taifas

Inicio : Calatayud
Final : Cella
Kilómetros : 336
Provincias : Zaragoza, Teruel, Guadalajara

Anillo de Gallocanta

Inicio : Daroca
Final : Daroca
Kilómetros : 77
Provincias : Zaragoza

Anillo de Montalbán

Inicio : Calamocha
Final : Calamocha
Kilómetros : 145
Provincias : Teruel

La conquista de Valencia

Inicio : Cella
Final : Valencia
Kilómetros : 220
Provincias : Teruel, Castellón, Valencia

Anillo de Morella

Inicio : La Iglesuela del Cid
Final : La Iglesuela del Cid
Kilómetros : 104
Provincias : Teruel, Castellón

Anillo de El Maestrazgo

Inicio : Rubielos de Mora
Final : Montanejos
Kilómetros : 241
Provincias : Teruel, Castellón

La defensa del sur

Inicio : Valencia
Final : Orihuela
Kilómetros : 249
Provincias : Valencia, Alicante
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  1. PÉREZ REVERTE, Arturo, Sidi, Penguin Random House, Barcelona, 2022
  2. GIRÓN ALCONCHEL, José Luis y PÉREZ ESCRIBANO, Mª Virginia, Cantar de Mio Cid, Castalia Didáctica,Barcelona, 2015
  3. Alfonso Boix Jovaní hace un análisis interesantísimo de este verso 20 del “Cantar de Mio Cid” comparándolo con los versos 992 y 993 del “Perceval” de Chrétien de Troyes para llegar a nuevas conclusiones en su interpretación.
  4. El “Cantar de Mio Cid” en Wikipedia.
  5. OLIVER PÉREZ, Dolores, El Cantar de Mio Cid: Génesis y autoría árabe, Fundación Ibn Tufayl de estudios árabes, Almería, 2011
  6. Sobre el autor árabe del “Cantar de Mio Cid”.
  7. Cantar de Mio Cid: El autor y la fecha de composición
  8. Ibid.

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