Saltar al contenido →

Notas sobre literatura y viajes

Imagen

“¿Tiene sentido la literatura de viajes en un mundo digital donde todo se ve a través de un cacharrito con pantalla?

Sí, sin lugar a dudas sí.

Creo que la literatura de viajes es la más elaborada forma de hacernos soñar. Soñar con ciudades, con paisajes, con ríos y montañas o con desiertos que gracias a un buen texto de viajes adoptan una forma personalizada en nuestra imaginación. Leyendo un libro de viajes hacemos nuestros esos territorios porque los idealizamos, los personalizamos y los reconstruimos solo para nosotros mismos, esos escenarios nos pertenecen. Ya sean las selvas del río Congo o las ventanas de Manhattan. Hay tantos millones de trenes chinos en los libros de Paul Theroux como lectores tiene. Porque cada uno se construye su propio tren.

Es la magia de la literatura de viajes. En Internet, los vemos. En un buen libro de viajes, nos los apropiamos.”

Paco Nadal en su blog de El País, 9 enero 2013.

Nos reinventamos en cada una de las escenas que nos evoca el libro apropiándonos de ellas, dice. Las escenas nos seducen, nos inspiran, por esa razón cualquier libro puede inspirar un viaje y ser comprendido, entonces, como literatura de viajes. Todo depende de dónde supongamos el primer paso del proceso creativo en la literatura que, para mí, comienza donde lo hace cualquier otro proceso creativo, en la inspiración. El primer paso para la creación de una obra es siempre la inspiración, la energía necesaria para construir un universo paso a paso.
 

Imagen
La inspiración nos seduce de tal forma que sentimos la obligatoriedad de estar presentes, nos atrapa y arranca de nosotros la pereza, nos activa para poner en marcha un proyecto, para escribir un nuevo capítulo en el libro de bitácora de nuestra vida.

Un viaje sin inspiración es un obstáculo que hay que sortear, un trámite, una zancadilla que hay que esquivar. Pero se puede encontrar la inspiración viajando, la mirada estética puede depararnos seducciones a lo largo del camino y modificar nuestras percepciones centrando nuestra creatividad en otras cosas, puede convertir un vagabundeo giróvago, que sólo se detiene cuando el cuerpo cae exhausto o cuando corre el peligro de terminar dando vueltas ad infinitum en la barra de un bar de carretera, en una experiencia personal incomparable.

Viajar no implica largos (y costosos) desplazamientos, tampoco demasiada preparación ni necesidad alguna de defenderse en idioma ajeno. Se puede viajar sin salir de donde uno vive, como flâneur deambulando invisible por las calles, entre la gente, describiendo recorridos, documentándolos y, en definitiva, reterritorializándolos y haciéndolos suyos, dándoles razón y naturaleza nuevas y creciendo dentro de ellos.
 

Imagen

> nacholuque, Noches de sueños vacías, 2005. Tinta de estampación sobre foam, malla y yeso.
> nacholuque, 14 de febrero de 2015, 2015. Imagen digital procesada en teléfono móvil.
> nacholuque, 5 de febrero de 2015, 2015. Imagen digital procesada en teléfono móvil.

Anterior
Siguiente

Publicado en Notas

Los comentarios están cerrados.

Scroll Up