ELLA LO MOVIÓ TODO, YO SÓLO PULSÉ REC

Éramos dos vagabundos de la vida. Caminábamos sin mapa, pero sabíamos adónde íbamos. Había algo —una energía, una fuerza que desconocíamos— que nos empujaba. No sabíamos su forma, pero sí su dirección.

Y un día, sin buscarlo, nos encontramos como lo hacen dos imanes atraídos por sus polos opuestos, como si el mundo se hubiera detenido un instante para que ocurriera. No fue una casualidad, fue una cita.

"Un encuentro no planeado es una cita largamente acordada".

Esta frase se atribuye a J.L. Borges, pero da igual quién la escribiese. Lo que importa es que parece cierta. Nosotros nos habíamos citado mucho tiempo atrás sin saberlo; antes, incluso, de existir. Y desde entonces, no nos separamos nunca. Tampoco ahora, porque cuando el propósito es compartido, la unión ya no depende del cuerpo, sino del tiempo y de su inevitable belleza.